Norte
El cardo de San Hervás
Al caminante que se dirige hacia
el Norte se le aconseja orientarse buscando en el camino
las matas del cardo de San Hervás. Son espontáneas,
si bien prefieren los lugares despejados de sombra, mejor
templados por un sol tibio al llegar el tiempo seco y frío.
Sobresaliendo del ramaje, la inflorescencia asoma blanca
y espesa, a veces con briznas grisazuladas que la tiznan
de cielo de invierno.
Caminos hacia Septentrión
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Este
Zhamar
Es Zhamar la estrella a buscar
por quien pretenda el Oriente. Coincidiéndole la
hora y la estación, al véspero y en otoño,
el horizonte del que surgió la estrella será
la región oriental del viaje. Fije el rumbo el viajero.
Zhamar se alza luego, a medida que pasa la noche, en dirección
opuesta, es decir a Poniente, donde luces recientes de otoño
la soplarán al amanecer borrando su irisada llama.
Caminos hacia Levante
Pág. 58
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Oeste
Abaok
El sonido que llama al Oeste es
una luz de rojiza tonalidad. Silba tonos agudos, como púas
de brillante cardo, fundidos por la luz del astro, que los
transmuta en melodía con artificios de alquimia celeste.
La estrella Abaok es una llamada prendida en la oscuridad,
es decir envuelta en el silencio, en cuyos espacios igual
cabe buscar con la mirada y con el oído. Al llegar
la noche suena lejana, aguda, roja.
Caminos hacia Poniente
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Sur
El cardo del sacre
Si la encontrara abierta, bien
puede decirse que radiante, el viajero quizá quiera
cortar la flor del cardo del sacre y adornarse con ella.
Aligérese de prisa y peso y disfrute la perfección
circular de la flor y su amarillo luminoso, como una estrella
que estallara de súbito iluminando las dudas del
viajero. No las tenga: si ve la flor del cardo, estrella
de primavera, va recto y seguro hacia el Sur.
Caminos australes
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