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La letra de plomo

Anónimo
Ca. 1450-1950

Guía de Caminos

Gaspar Iruña
1837-1902

Así que el mundo fue

Zebedeo Fils Hertmans
1928-1976

 
 
 
Entre las incógnitas que rodean la autoría de “La letra de plomo”, la más seria de ellas concierne a la marca de impresor con que aparece timbrada la primera edición de la obra. Impresa hacia 1950, la “Letra de plomo” se publicó sin que figuraran en página alguna el lugar de edición, la fecha y el autor, extraña circunstancia debida, según reza en el colofón, al olvido del impresor. Hay razones para entender que este supuesto olvido es figurado y que impresor, editor y autor coincidían en una sola persona. Sólo así se explica la aparición de la citada marca en la edición indocumentada de la “Letra de plomo”, marca que ya fue utilizada como firma gráfica en ciertas obras publicadas por diferentes impresores a lo largo de cinco siglos. Esta pervivencia de la marca ayudaría a la pretensión del autor de confundir en una única identidad la suya propia y la del personaje que narra su obra, un impresor de libros que argumenta haber vivido desde los tiempos de la invención de la imprenta. La marca, una columna de cinco estrellas flanqueada por dos llaves tipográficas, aparece por primera vez en la edición de 1554 de las “Advertencias al Concilio de Toledo” de Juan de Ávila, impresa por el alemán Johannes Turm (Juan de la Torre). Vuelve a verse esa misma marca en 1686, sobre una edición publicada en Amberes del “Atlas Republicae”, obra debida al impresor Aegidius Verbist. En breve tiempo la marca se registra dos veces más: bajo el colofón que el veneciano Antonio Ghedini prepara para el “Dialoghi d’amore” de Leon Hebreo, en cuya portada se apunta la fecha de 1715, y en “La conquista del Perú”, obra de Esteban de Sedano, fechada en 1786 y debida al impresor Isaac Díaz de Beralde.  

Gaspar Iruña fue profesor de Astronomía y Botánica (Fontalbos, 1837-1902), de importante labor académica debido a sus innovaciones en la práctica de la enseñanza. Entre éstas se cuenta la creación y dirección del laboratorio de estudiantes, al que consideró una parte imprescindible en la formación de los alumnos.
Sus trabajos científicos se centraron en el estudio y la aplicación a la farmacología de diversas especies vegetales, área de investigación en la que destacó hasta su retiro voluntario a la edad de 46 años. Con posterioridad a esta fecha, el profesor Iruña continuó su trabajo científico fuera del ámbito académico. Sobresalen sus últimas investigaciones sobre la nutrición de las plantas y las constantes en la estructura vegetal. Gaspar Iruña fue secretario de la Facultad de Ciencias y socio del Colegio de Farmacéuticos y de la Real Academia de Ciencias y Artes.

  Hijo de madre belga y padre checo, Zebedeo Flis Hertmans nació en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, en 1928. Mientras estudiaba periodismo, Flis vendía libros y despachaba billetes de tren. En 1951 funda la revista “Mitosis”, de gran influencia en medios universitarios, y dos años después ingresa en la redacción del diario “La opinión” de Buenos Aires. Su dominio de la lengua francesa le permitió dedicarse a la traducción, actividad que comparte durante toda su vida con la creación literaria.
Zebedeo Flis es conocido por su obra poética, donde se expresa sin complacencia por el estilo, más preocupado por encerrar en el verso la idea germinal del poema, que por producir una emoción estética en el lector. De este cariz son sus principales obras: “Historia del olvido” (1958), “Distancias” (1961) y “La patria del gorrión” (1963). Entre 1965 y 1972, Flis escribió sus dos magistrales colecciones de cuentos: “Cuentos checos” y “Casa de difuntos”.
Zebedeo Flis se definía como un argentino “gordo, sentimental y perezoso”. Perseguido por la dictadura militar, fue detenido en Buenos Aires tres días antes de huir a Bélgica. Murió en la carcel del “Pozo de Banfield” en 1976.
 
 
 
 
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