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las incógnitas que rodean la autoría de “La
letra de plomo”, la más seria de ellas concierne
a la marca de impresor con que aparece timbrada la primera
edición de la obra. Impresa hacia 1950, la “Letra
de plomo” se publicó sin que figuraran en página
alguna el lugar de edición, la fecha y el autor, extraña
circunstancia debida, según reza en el colofón,
al olvido del impresor. Hay razones para entender que este
supuesto olvido es figurado y que impresor, editor y autor
coincidían en una sola persona. Sólo así
se explica la aparición de la citada marca en la edición
indocumentada de la “Letra de plomo”, marca que
ya fue utilizada como firma gráfica en ciertas obras
publicadas por diferentes impresores a lo largo de cinco siglos.
Esta pervivencia de la marca ayudaría a la pretensión
del autor de confundir en una única identidad la suya
propia y la del personaje que narra su obra, un impresor de
libros que argumenta haber vivido desde los tiempos de la
invención de la imprenta. La marca, una columna de
cinco estrellas flanqueada por dos llaves tipográficas,
aparece por primera vez en la edición de 1554 de las
“Advertencias al Concilio de Toledo” de Juan de
Ávila, impresa por el alemán Johannes Turm (Juan
de la Torre). Vuelve a verse esa misma marca en 1686, sobre
una edición publicada en Amberes del “Atlas Republicae”,
obra debida al impresor Aegidius Verbist. En breve tiempo
la marca se registra dos veces más: bajo el colofón
que el veneciano Antonio Ghedini prepara para el “Dialoghi
d’amore” de Leon Hebreo, en cuya portada se apunta
la fecha de 1715, y en “La conquista del Perú”,
obra de Esteban de Sedano, fechada en 1786 y debida al impresor
Isaac Díaz de Beralde. |
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Gaspar
Iruña fue profesor de Astronomía y Botánica
(Fontalbos, 1837-1902), de importante labor académica
debido a sus innovaciones en la práctica de la enseñanza.
Entre éstas se cuenta la creación y dirección
del laboratorio de estudiantes, al que consideró
una parte imprescindible en la formación de los alumnos.
Sus trabajos científicos se centraron en el estudio
y la aplicación a la farmacología de diversas
especies vegetales, área de investigación
en la que destacó hasta su retiro voluntario a la
edad de 46 años. Con posterioridad a esta fecha,
el profesor Iruña continuó su trabajo científico
fuera del ámbito académico. Sobresalen sus
últimas investigaciones sobre la nutrición
de las plantas y las constantes en la estructura vegetal.
Gaspar Iruña fue secretario de la Facultad de Ciencias
y socio del Colegio de Farmacéuticos y de la Real
Academia de Ciencias y Artes.

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Hijo de
madre belga y padre checo, Zebedeo Flis Hertmans nació
en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, en 1928.
Mientras estudiaba periodismo, Flis vendía libros y
despachaba billetes de tren. En 1951 funda la revista “Mitosis”,
de gran influencia en medios universitarios, y dos años
después ingresa en la redacción del diario “La
opinión” de Buenos Aires. Su dominio de la lengua
francesa le permitió dedicarse a la traducción,
actividad que comparte durante toda su vida con la creación
literaria.
Zebedeo Flis es conocido por su obra poética, donde
se expresa sin complacencia por el estilo, más preocupado
por encerrar en el verso la idea germinal del poema, que por
producir una emoción estética en el lector.
De este cariz son sus principales obras: “Historia del
olvido” (1958), “Distancias” (1961) y “La
patria del gorrión” (1963). Entre 1965 y 1972,
Flis escribió sus dos magistrales colecciones de cuentos:
“Cuentos checos” y “Casa de difuntos”.
Zebedeo Flis se definía como un argentino “gordo,
sentimental y perezoso”. Perseguido por la dictadura
militar, fue detenido en Buenos Aires tres días antes
de huir a Bélgica. Murió en la carcel del “Pozo
de Banfield” en 1976. |
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